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martes, 1 de febrero de 2011

La persistencia de la memoria











Napol Eón


ama
Muy maja esa calle. Me recuerda a un pueblecito que visite por la provincia de Soria. Saludos

_May_
Mañanas alegres, inconscientes, de ojos legañosos. Mañanas para no darle importancia a nada. Tardes quietas en las que corretear bajo esos soportales, ideando nuevos planes de juego, nuevas hazañas, a cual más audaz. Tardes para creer en todo, fumando cigarrillos a escondidas a la hora de la siesta. Y el implacable sol del estío haciendo chiribitas sobre las piedras de la calzada... Lluvia o nieve cayendo, en el crudo y largo invierno. Manoplas, gorros y bufandas. Carteras de cuero y zapatos "Gorila". Sueños -secretos- con alguna niña mayor...incipiente barba... Como un intangible cordón umbilical, los recuerdos nos mantienen unidos a los sitios que amamos.

Amélie
Pues a mi me ha parecido una calle en Guatemala. Saludos.

en Guatemala?
con un buzon de correos de España??? ummmmmmmmmmm

jajajajajaja
me estoy partiendo de risa a mas no poder con el comentario anterior..... Oh, que bueno!!!

Napol Eón
Hay recuerdos que dormitan en lugares recónditos de la memoria. Pero, también, palabras capaces de reavivar y mostrarlos de nuevo con una viveza tal, que parece como si el tiempo no hubiera pasado por ellos.
Al leer tu texto, _MAY_, he sentido muy próximo algunos instantes de mi infancia y juventud, transcurridos en lugar semejante al que se muestra en la imagen. En una ciudad de calle porticada con columnas de piedra, con inviernos muy fríos y veranos cálidos y secos. Una calle que recorrí decenas de veces y cuyas 192 columnas de piedra, llegué a conocer con todo detalle. Ahora tus palabras han sido capaces de avivar esos recuerdos adormecidos y me han transportado a un tiempo de infancia, que recuerdo feliz.

Gracias a quienes habéis parado por un momento, para dejar vuestro sentir bajo estos soportales.

martes, 16 de febrero de 2010

Uncocherrojo.















 






Juan Palomo

Que difícil es hacer el amor en un Simca1000
Siempre tuve un antojo, y lo digo sin sonrojo: el antojo era tener un cocherrojo. Con valentía y arrojo, me compré el cocherrojo. :) Me lo vendió un pelirrojo cojo que miraba de reojo, pero bueno... Desde entonces, lo saco de garaje, preparo el equipaje, y me voy de viaje, a cualquier paraje, (pero sin pagar peaje, eh!). Y por el camino voy jugando al "veo-veo" conmigo misma y... ¡siempre acierto! Pensaba que era feliz como una perdiz con mi cocherrojo. Pero ahora me gusta más el de tu foto, Juan! Jóoooooooo

Juan PalomoCierto. Era difícil y también doloroso aunque el coche no fuese rojo. Había que contar con cierta maña y destreza, ya que sino era la bola del cambio de marchas la que se clavaba en alguna parte del cuerpo, era el freno de mano el que fastidiaba, o los muelles del los asientos los que incordiaban. Eso, sí. Se practicaba sin enojo pero, por la ventanilla, mirando de reojo. Y era un primor que te ponía de buen humor. Ahora soy feliz, sino tanto como una perdiz, sí como una codorniz. Se puede practicar sobre un tapiz con una actriz o en su defecto con una bisectriz sin miedo a una cicatriz en la cerviz. Muchas gracias, Que difícil es hacer el amor…. He gozado con tu post.

Que difícil es hacer el amor en un Simca1000Ya. El volante siempre fastidiaba y a veces, tocabas el pito equivocado. En fin... Ná. Graciasati.

Juan Palomo
Sí, eso también ocurría. Pero ahora son otros tiempos y se practica con más libertadycomodidad
¡O tempora, o mores!