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viernes, 26 de marzo de 2010

Absconditus




















Ter'he-ne'tar.
De todos es sabido que los árboles hablan poco. Más bien parece que se pasan la vida meditando. Pero tienen muchos secretos guardados, saben muchas cosas... Algunas, -no tan secretas- están grabadas en su piel. ¿Cuánto hace que no grabáis un corazón en la corteza de un árbol...?

Amélie.
SENTIDO DE SU AUSENCIA
Si yo me atrevo
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido
ALEJANDRA PIZARNIK

Diógenes.
Sí, parece que meditan, pero en realidad están muy atentos a todo lo que pasa a su alrededor y no lo olvidan. Les puedes hablar, hacerles confesiones.
Puedes confiar en ellos, porque no descubrirán tu secreto.
Si acercas el oído a su corteza sentirás un ruido suave, como susurros, y el pulso de su vida recorriendo su tronco, desde las raíces hasta las ramas, surgiendo de lo profundo de la tierra.
Permiten que en su piel se cuenten vivencias. Sobre ellos he visto corazones traspasados por un dardo.
Gracias, Ter'he-ne'tar.
Debo reconocer mi ignorancia de la obra de ALEJANDRA PIZARNIK. Pero ese poema que has colocado al pie de esta foto, es hermoso. Gracias, Amélie

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