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jueves, 25 de marzo de 2010

Uno se va, otro vendrá... Diógenes
















Diógenes.

Pero todo seguirá igual.
Sin embargo, si quieres acercarte a la felicidad,
no dejes que te perturben los desprecios ni las alabanzas de los demás.
Yo, en mi Barril, si tengo el Sol, ya soy feliz

Amélie.

Estoy de acuerdo.
Simplemente hay que mirar alrededor y ver todas las personas que nos quieren tal como somos.
Seguramente esas alabanzas o desprecios son de gente que ni siquiera sabe como somos, ni se preocupa en saber lo que sentimos. Eso no es importante.
Me gusta la última frase.
Saludos Diógenes, ( me recuerda el nombre de un gato ).

Conozco ese lugar... Es una ciudad hermosa.
De las que se quedan (de alguna manera inexplicable), en tu corazón.
Aunque no luce el Sol, (ese Sol con mayúsculas que anhelas para que caliente e ilumine tu Barril), esa niebla, también tiene su encanto: Apenas insinúa, -y envuelve en una especie de misterio-, todo lo bello que hay ahí.
Seguramente habrá muchos gatos que se llamen Diógenes, pero a mí me evoca misticismo, libertad, procacidad...
Un abrazo.

Diógenes.
Sí. Mi Sol es mayúsculo porque es mi Estrella, y aunque esté lejos, cuando aparece, proporciona calor a mi corazón y conforta mi vida.
Gracias a quienes os habéis acercado hasta mi Barril y con vuestras palabras conseguido dispersar la húmeda y la fría niebla que me envolvía, y a la vez, habéis acercado la luz hasta mi morada.
Gracias por fijaros. Un abrazo.

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