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viernes, 26 de marzo de 2010

Sexus




















Amélie.
Preciosa, como todas las demás. Tengo que añadir algo que todos sabemos. "Las lágrimas por haber perdido el sol nos impedirán ver las estrellas". Saludos,
Diógenes.

Ter'he-ne'tar.
Que buena visión la tuya, Diógenes. Me encanta como relacionas tu fotografía con el título, donde los árboles parecen cobrar todo su significado. Tienes razón: Todo pasa demasiado rápido. Que tengas un bonito fin de semana.

Diógenes.
Tienes razón, Amélie, pero a veces la lagrimas brotan involuntarias. Sin embargo, es posible evitarlas y desprenderse de una realidad; lo verdaderamente sobrehumano es desprenderse de un sueño.
Esos abedules conocen historias tangibles y secretos del bosque que nunca desvelarán. Ellos me han recordado un tiempo lejano y arborescente. Un tiempo de placer y de dolor, ahora confuso en la memoria.
Agradezco vuestras palabras y os deseo un feliz fin de semana.
Un abrazo.

Blessingway.
Toda la serie es fantástica, Diógenes. La niebla es fotogénica, además de una niña caprichosa. Las localizaciones, también lo son. Si quieres, dinos dónde están tomadas.
Feliz domingo!

Diógenes.
Entre los meandros del Carrión, en algún punto de su recorrido. El conocer por donde discurre este río lo dejo al interés y las ganas que tenga quien desee descubrirlo.
¿Una niña caprichosa? Hum, no entiendo.
Gracias, Blessingway.

Blessingway.
O.o Lo de niña caprichosa se me ocurrió porque la niebla acontece a su antojo y nunca llama cuando llega, ni se despide cuando se va. Sé por donde discurre el río Carrión. Buena tierra.

Diógenes.
Entiendo... Tienes razón.
Gracias, Blessingway. Buenas noches.

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